APDH celebra que la jueza sudafricana Navanethem “Navi” Pillay haya sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2026.

APDH Nacional

La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) celebra que la jueza sudafricana Navanethem “Navi” Pillay haya sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2026. 

Lo hace porque ella se destacó en su rol de jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, que dictó el primer fallo internacional que condenó por el delito de genocidio, promoviendo así la justicia para las víctimas y el respeto por el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. Y porque se distinguió en su rol de jueza de la Corte Penal Internacional (CPI) y como Alta Comisionada para los Derechos Humanos, cargo desde el cual denunció violaciones de derechos humanos en los conflictos de Siria, Gaza y Sri Lanka, al tiempo que impulsó la rendición de cuentas por crímenes de guerra y promovió la defensa de los derechos de mujeres y minorías.

Actualmente la premiada preside la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte y dirige la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados, habiendo denunciado con rigor y valentía el genocidio que el Estado de Israel está cometiendo contra el pueblo palestino. 

El permanente compromiso de “Navi” Pillay con la defensa de los principios jurídicos universales tornan absolutamente justo el premio. La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) lo celebra y exhorta a los Estados con responsabilidad en el mantenimiento de la paz mundial a escuchar su voz y actuar en consecuencia.

 

Navi Pillay 
Premio Nobel de la Paz 2026

No puede haber paz sostenida sin justicia
 y no puede haber justicia sin el pleno respeto y la protección de los derechos humanos

Desde la Secretaría de Relaciones Internacionales de la APDH ARGENTINA celebramos  que el Premio Nobel de la Paz en 2026 sea otorgado a Navi Pillay, una mujer sabia, justa y con coraje.

Porque como integrante del tribunal de Rwanda dijo: "Desde tiempos inmemoriales, la violación ha sido considerada un botín de guerra. Ahora será considerada un crimen de guerra. Queremos enviar una señal clara de que la violación ya no es un trofeo de guerra”.

Porque cuando lideró el Plan de Accion de Rabat para trazar una línea clara entre la libertad de expresión y la incitación ilegal al odio, el racismo y la violencia sostuvo que:  “la difusión de mensajes de odio conduce a masacres, brutalidad, violaciones sistemáticas y violencia sexual y, eventualmente, al genocidio”.

Porque como Alta Comisionada por los Derechos Humanos de ONU afirmó que: "La impunidad es una condición en la cual los Derechos Humanos se ven afectados…”.

Porque a través del Mecanismo de Investigación de la ONU sobre la masacre de Sri Lanka advirtió que: "Cuando surgen señales claras y evidencia de genocidio, la falta de acción para detenerlo equivale a complicidad”.

Porque el reconocimiento, defensa y protección de los derechos de las personas migrantes, indigenas y LGBTIQ+ pone de manifiesto su convicción: ”Todos los seres humanos nacen libres e iguales… sin excepciones, nadie se queda atrás".

Porque, horas atrás, al enterarse de que había sido premiada dijo: "Lo último que hice fue la entrega del informe sobre Gaza, calificando lo que está sucediendo allí como genocidio"

Porque siendo  joven, al  luchar contra el Apartheid en Sudáfrica marcó el horizonte para toda persona defensora de los derechos humanos:  "Sufrimos los peores insultos y la discriminación racial; nos maltrataron y nos trataron como si no fuéramos nada. Ante esa realidad, solo había dos opciones: ser débil y llorar o luchar”.