LA MISOGINIA ES UNA FORMA DE DISCIPLINAMIENTO POLÍTICO

APDH Nacional

Los dichos de Santiago Cúneo contra Myriam Bregman no son una simple provocación ni una diferencia de opiniones. Son parte de una práctica profundamente arraigada: atacar a las mujeres cuando ocupan la palabra pública, cuestionan al poder y participan activamente de la disputa política.

Ante la impotencia de no tener respuestas frente a una mujer con argumentos, recurren a la violencia: intentan reducirla a su cuerpo, su apariencia o su condición de mujer. La violencia misógina busca expulsarnos del debate, deslegitimar nuestras voces y recordarnos que el espacio público y político todavía pretende ser territorio masculino a través de la violencia y la prepotencia.

Por eso no aceptamos que estos discursos sean naturalizados como "opiniones", "tonos en las discusiones políticas", "humor" o "libertad de expresión". La libertad de expresión no obliga a permanecer en silencio frente a la violencia. Repudiar la misoginia también es defender la democracia, la participación política y el derecho de las mujeres a ejercer plenamente sus derechos.

Desde el feminismo sabemos que cada vez que una mujer es atacada por ocupar un lugar de poder o por expresar sus ideas, se intenta disciplinar al resto. No vamos a retroceder. No vamos a aceptar que la violencia sea el precio de nuestra participación política.

Contra la misoginia y la violencia política: más organización, más voces y más mujeres ocupando todos los espacios.